Una insoportable ansiedad que nace sin razón, los latidos se aceleran solos sin nada que los altere.
El tiempo vino sin ganas y empujar cada minuto cuesta más que conseguir felicidad eterna.
Esta bien, ya esta, demasiada ausencia en casa para mi, me canse de nada y de todo, y de a ratos el pecho me vuelve a sacudir del dolor.
Cubierto de preguntas en el buzón, bañado de celos sin dueño que toda mi vida me impregnaron la piel.
Algunos nombran dolores dulces, pero en donde los consigo yo no llegan de esa marca.
A veces pienso que el placer sin compromisos no tiene la altura que un romántico poco conocido buscaría.
Andrés dice que "el que hable que mienta" sabio Andrés sabio.
Un tumulto de lagrimas alborotan la salida pero mis ojos siguen secos.
Me suelo levantar solo o en la mísera companía de envases vacíos que no ayudan al comienzo del día.
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En tan solo trece minutos recorrí los cientos de diapositivas con sentimientos cruzados del momento.
Hasta mi teléfono se siente solo nadie se ha preocupado por hacer que sus lucen se activen.
Mejor me voy a buscar otra cosa para hacer.