No es su cuerpo son sus ojos, no son sus senos es su sonrisa,
Es un mareo, es una conquista sin ganador y lo tercero no ayuda a terminar con la borrachera.
Surgen ideas de volver al barco y aquel retazo en la vitrina sacar a pasear un rato, en un naufrageo de unas cuantas horas.
Mientras no conteste indirectas siguen las respuestass con preguntas y mientras mas horas recree fantasia menos tiempo comparto en su quietud.
Los numeros siguen agendados, y los contactos nunca desaparecen. Dale que va, dale que me voy!
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