De los mil colores que deseo ver su rostro.

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domingo, 10 de julio de 2011

Los vendedores del humo.


Un lapsus enorme de contraseñas erroneas complicaron que vuelva a escribir, pero taran! heme aqui con el logro de poder volver.


Los vendidos de humo.

Siempre reciben el mejor regalo, siempre tienen los mejores calificativos, pero luego de que los ojos practicamente ciegos se cierra arrancan sus verdaderas faces de garcas que realmente habitan en sus almas.
Hay de muchos estilos y aires, se podria decir que entre todos ellos se llevan de maravilla, pero otro pedazo mas oculto todavia muestra que pueden traicionar hasta el que dicen ser el mas fiel.
Vendedores de humo y promulgadores de mala vista de ciertas personas mendigos de meritos que jamas van a reconocerse a causa de estos.
Vestidos con aires de dioses caminan alardeando ser lo mejor del lugar, pero detras de las puertas la gente comienza a visualizar la falta de responsabilidad y de estilo que dicen tener.
Miedo y preocupacion empezo a mostrar ese vendedor, por que, por que, pregunta, no reconocer ciertos actos generan la imposibilidad de ver la verdad.
La nuca duele por estres pero para tener el estres hay que hacer algo, la nuca duele por que ya no sabe como sostener su mentira y acude al respiro congelador de lo alterado, la mirada perdida se esta viendo por todos lados, y el humo se dispersa.
El otro clan de vendedores no estan en el sillon del presidente pero si son residentes de su nombre, con aires de andar por cada lugar donde vayan, reconocidos por los magnates, envidia es la que les sobra de ahi su intensiva mania de destrozar a quienes siempre estan mas arriba y no buscan mas que una armonia.

Su fin mas buscado, triunfar sentados hundiendo a quien asome la cabeza en sus baños de gloria ahumada-

tambien estan quienes sus humos no son tan comprados, y ya son mas bien juzgados hasta por los mas altos rangos de vendedores.
Su mayor problema es no asumir la responsabilidad de la verdad, de su escasa capacidad de torcer el brazo y reconocer que quienes ellos hunden cada vez que el humo pasa de boca en boca, son mejores y merecen esos meritos los cuales buscan como pobres en busca de un plato de comida.

Asustados por una corriente fuerte de viento los vendedores eliminan cada grieta de verdad que aparece sobre la mesa, no es conveniente que el viento lleve a los ojos de los magnates el trabajo duro de los mendigos.







PD:(un pequeño descargo: Gobernaras pero no perduraras por tu gran ignorancia sobre el mundo y tu ego se esfumara como el humo que vendes).

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