De los mil colores que deseo ver su rostro.

De los mil colores que deseo ver su rostro.

domingo, 4 de septiembre de 2011

El, tu amigo y compañero


El, el compañero que te banca hasta en las mas pesadas,
El, el compañero que siempre te espera abierto.
El que te mira de abajo y no se queja,
El, que siempre te espera a la mañana o bien tarde por la noche,
El que no se enoja si lo mojas, o si una loca gotita matutina mancha su enorme traje.
Aquel que si no lo visitas en todo el dia no ha de tenerte rencor por la soledad que has de causar en el.
Ese que poco sabe de celos cuando acaricias la boca de algun casual por un atareado dia.
Ese que con una suave caricia te recibe sin reproches.
El que se siente feliz y guarda tu calor.
Aquel por el que peleas cuando otro desconocido lo ocupa y mas aun cuando ese no lo trata del todo bien.
Aquel que es tu refugio cuando no te sientes bien.
Ese que da todo el tiempo del mundo para leer tu mejor novela, o el diario sin mas ruido que ese del pasar las hojas y quien sabe que mas.
Ese que escucha las charlas que tienes con tu amor. Que te siente reir, llorar, maldecir,
Ese que quizas de la bronca algun que otro rasguño se gana. Pero que a pesar de eso, sigue ahi, fiel.
Ese que a veces huele horrible,
Ese que todos miran de lejos con manera despectiva y nadie quiere ayudar. Pero igual sigue ahi, esperando por alguna caricia, algun minimo respiro ¨lavanda¨.
Aquel que te conoce como nadie, por que escondido en su santo lugar, te observa cuando pensas que nadie te ve.
Ese que desde chiquito pensas que es un monstruo por el ruido raro que hacia al bostezar,
Ese que con el paso de los años se convirtio en un solo compañero de aventuras.
Ese que tan observador, vio como varios hijos no nacidos han sido llevados por una bocanada de agua.
El, que a pesar de los años, sigue igual de sabio, igual de calido.
El que es un refugio para los poetas, para los que con otros ojos ven, para los que necesitan concentrarse por que el Señor Tengo Prueba te visita pronto.
Ese que se maravillo cuando vio la niña se transformaba y llenaba el agua de flores rojas.
Aquel que vivio co vos tus interminables horas de penitencia, que te bancaba y estaba ahi. Que escuchaba tus gritos y caprichitos.
Ese que hasta atento banca las tormentas de tu humor de culo.
Ese que es testigo de un posible nuevo ser, ese que ve por primera vez tu felicidad por las dos rayitas.

Con uds. aquel incansable amigo EL INODORO

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