La canilla del baño sigue aparentando ser una cascada en la ciudad, el silencio de la casa es interrumpido por ese golpear del agua contra el suelo, no hay nadie.
Enciendo la luz de la cocina, prendo la hornalla, necesito llenar mi estomago para darle mas sabor a este intento desesperado de poder volver a escribir con fluidez como la de antes.
Si puede ser que ya no estoy tanto tiempo en la compu, ni que tampoco soy el de hace unas semanas atras.
Hoy cierro el armario y la llave la tiro por la ventana y en el mi frac de Don Juan, la corbata de color a trampa, los zapatos de ridiculo sobre la pista, y mi pañuelo colorado con demasiado veneno para un rato largo mas de despilfarro.
Todo esto y mucho mas quedan reguardados para ser tan solo un recuerdo algun tiempo proximo.
Llega mi amigo y con el los reclamos.
Las miradas con risas vergonzosas de alguna que otra noche atras, un parate extraño para los nuevos.
La verdad este texto me da asco, asi que hasta aca llego.
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