De los mil colores que deseo ver su rostro.

De los mil colores que deseo ver su rostro.

lunes, 7 de junio de 2010

Concierto de barbudos en una plaza abandonada.


Una plaza solitaria en una vieja esquina del barrio Saavedra.
Se encuentran sentandos ,en esos bancos pocos iluminados, un pequeño monton de barbudos musicos sin exito alguno.
Cada noche cerca de las tres, se reunen para tocar sus mejores fracasos melancolicos, al abrigo de la sombra, tocan para la multitud repleta de animales nocturos.
En su escenario no hay mas luz que la de un viejo farol que con todas las fuerzas que le quedan ilumina un pequeño circulo en el cemento destrozado.
Cuando el bandoneon comienza a sonar, las lagrimas de este pequeño monton de barbudos comienzan a caer casi secas de tantas noches de concierto a cancha vacia.
La gente vecina comienza a gritarles furiosos por las ventanas, los perros comienzan a ladrar, y los gatos a maullar, es la campana que avisa su mas vertiginoza y agil retirada, dejar que esa plaza solitaria y fria vuelva a estar como estaba sin ellos, abandonada, despreciada, etc.
La noche sigue helando y termina de matar a ese viejo alamo que quedo de su explendor de plaza del limite de la ciudad.
Cae el rocio, se iluminan esas calles de adoquin, arrancan las primeras bocinas, los pajaros se estiran y salen sus primeras notas, y la luz acaricia el borde de esta plaza a la interperie de una sociedad discriminadora.
Digamos que hace unos veinte años, los que hoy la rechazan y abandonan jugaban felices despues de la siesta de sus padres, corrian con sus pantalones hasta dejarlos rotos, y hoy piden que la arranquen por que es una boca de lobo y a la noche los borrachos molestan.
Ellos no saben que esos borrachos que molestan, son un pequeño monton de musicos sin exito alguno, y que los vecinos son sus mejores oyentes sordos para su excelente melancolia con nombre de fracaso.
La Doña Estella le dice a Juan el vendedor de diaros, - ya no aguanto mas a estos viejos borrachos que vienen todas las noches a molestar -, Juan que es mas bueno que el pan le responde - Doña no sea asi, es gente que no molesta a nadie, y le da un poco de vida a esa pobre plaza donde jugaban sus hijos -.
( un momento de silencio y una cara de desprecio por las palabras que tenia que escuchar ).
Doña Estella - Ud. claaro, por que no vive aca no mas, pero ya los van a venir a sacar y se va a poder andar mas tranquilo a la noche-.
Fin de la conversacion, y La Doña se retira mufando.
Otra noche mas, se saludan en silencio, no se dirigen la palabra, sus dias ya son expertos en rutina, y sus logros siempre faltan a cenar, sus miradas no se cruzan, pero "El viejo Beto" comienza a tocar su guitarra que solo posee tres cuerdas de lo vieja que esta, y la banda comienza a sonar, se hacen las cuatro y el primer grito en sonar al aire de esta noche sin estrellas del barrio de Saavedra, es el de Doña Estella.
La hora del bandeneon llegaba a su fin, y su retirada cada dia mas sabida, pero cada dia mas costosa que el anterior.
Sus vitaminas los dejaron en banda, sus fuerzas no quieren ir por que estan endeudados sin un centavo, y el frio ya es demasiado para el abrigo de todos los dias.
Sus apariencias estan igual que el año anterior, y ya ni se les conoce la voz.
Una y mil noches mas de conciertos para aquellos oidos sordos de los vecinos, que su unica devolucion a tanta entrega es un grito con palabras poco bonitas y que de hace meses con peor tono.
Fin.

No hay comentarios:

Publicar un comentario