De los mil colores que deseo ver su rostro.

De los mil colores que deseo ver su rostro.

sábado, 19 de junio de 2010

Desfile de bufandas.


Un dia digamos que polar sobre la ciudad, las bufandas de miles de colores y formas salieron a pasear, la jaqueca molesta que no quiere irse por que afuera hace frio, no me deja tranquilo, recaigo y recaigo a postrarme en la cama volando de fiebre, la tos transforma en inquieta a mi siesta y mis musculos comienzan a doler.
De mañana despierto con dolor de cabeza pero vuela rapido por que me levanto enredado en ese calido cuerpo que me acompaño toda la noche.
De tarde tirado sin poder moverme, sintiendo lo que arma el desfile de bufandas.
De noche pensando que es lo que realmente pesa, si la tos y el detestable sentir de esta maldita jaqueca o enredarme una vez mas con su tierno cuerpo hasta que su perfume se impregne en mi piel.
De tanta impaciecia a la presencia de la jaqueca, tomo pastillas para intentar calmar pero dura poco el efecto y me asquea la idea de volver a ingerir una mas de ellas.
De venenos hace mucho que no hablo y es por que las monedas no alcanzan para su estatus.
Una noche digamos que polar, hay desfiles de bufandas en la ciudad, y a semejante evento solo le falta la nieve para coronar a la reina.

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