
Un mediodía soleado, un baño caliente, y a sentarse a la espera de aquella dama preciosa que llega con sus no, y termina deslumbrando con suspiros la pista.
Ponerse las pilas en el día de hoy, esta fuera de alcance de cualquier bolsillo, pero los de arriba siguen riendo, y cada noche brindan con esas copas de cristal que solo usan esa vez.
Ahí afuera, hay miles de mentes brillantes que por su escasez monetaria nunca llegan a la cena.
Y no se si fuiste un fracaso, o la mejor obra de mi vida, pero cuando te entregue a tu vida, el viento limpio cada culpa y cada lágrima, ahora me siento libre sin barreras.
Si ayer pedí piedad, hoy no la conozco ni yo.
Buenos días mediodía, buenos días sociedad, me siento y me vuelvo a levantar, atrás se escucha a Andrés, y la pava comienza a chillar, es hora del té.
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