Un desconocido ego naciente en este viernes de lluvia y como es de costumbre sin ganas.
Otro beso con el diablo, otra perturbacion de la calma mental que ya se estaba por volver un mantra colectivo.
Los perfumes de mi piel cambian tan rapido y se repiten que ya no distingo uno del otro.
Mis labios convertidos en trotamundos al tun tun, de la nada un touch de gloria, ja ja ja.
Esta desconocida pero reiterada situacion en la habitacion donde ya no hay nombres.
Y este ego introducido sin ser comentado levanta mi autoestima y estimula mis ganas de seguir asi de la misma manera.
La mano de la pacha pasa y pasa, no hay documentos para armar los archivos productores de achinamiento estricto.
Otra vez la escasez de capital me acompaña de la misma manera que hace meses, pero la leccion dice que a sobrevivir se aprende por las buenas o por las malas.
Una cierta incoherencia tatuada en mis palabras que con el tiempo no logra perder ese vivo color que lleva desde el primer dia.
Sexo fugaz en el ascensor, lo nuevo de Andres y mañana otra vez a lo mismo de siempre.
Y asi una y mil veces mas.
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