Tengamos una charla con distancia, escuchemos el uno al otro, aunque tal vez sea hora de escucharte, ya que yo siempre puse las cartas sobre la mesa.
Veamonos una tarde de invierno que llueva, un dia gris como todo lo que quedo entre nosotros.
Sentemosnos en un cafe viejo, en una esquina.
Pero un silencio enorme va a surgir a mi hora de hablar.
Todavia estoy pensando de a ratos la respuesta, pero ando con la cabeza en otro lado, y sinceramente tu nombre ya no me llama la atencion como lo lograste antes.
"Y puede ser que me encuentro bien y que te pida que me dejes solo..."
Entablemos un dialogo adulto y racional, sin reproches pasados, ni mucho menos cosas pendientes.
Pero todavia sigo pensando...
Pero todavia sigo pensando...
No hay comentarios:
Publicar un comentario